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El Blog de Trademarketing Research.

El Neuromarketing consiste en la aplicación de técnicas pertenecientes a la Neurociencia llevadas al ámbito del Marketing, para entender por qué los consumidores deciden comprar un producto de una determinada marca, en vez de optar por otro de similares o casi idénticas prestaciones de otro fabricante.

El Neuromarketing, además, está muy ligado al Marketing Sensorial, es decir, al Marketing relacionado con las emociones, la atención y la memoria que se activan ante ciertos estímulos, percibidos a través de nuestros sentidos.

Muchas son las empresas que invierten en Neuromarketing aunque, a día de hoy, podemos decir que es una técnica que aun está en “pañales”. Sin embargo, algunas marcas pertenecientes a sectores muy competitivos, como el tecnológico de consumo donde se hacen fuerte inversiones en Marketing, han sabido sacarle partido.  Un equipo de la University of California  junto con el MIT  se planteó qué peso tenía la estética de los smartphones para los consumidores, a la hora de adquirirlos. En el estudio, donde se utilizaron técnicas de investigación tradicionales y Neuromarketing, participaron tanto fabricantes como consumidores. El resultado fue realmente asombroso.

Ante la opción de compra de un smartphone de una misma gama, el 70% de los encuestado, consumidores, respondieron que decidían basándose en el aspecto estético del dispositivo y que ni siquiera miraban las prestaciones. Sin embargo, el 40% de los fabricantes, a excepción de Samsung y Apple, opinó que los clientes primero prestaban atención a las prestaciones y después, elegía por la estética. Sólo Samsung y Apple creyeron que la estética del dispositivo era la principal motivación para los consumidores. Quizá, esta sea una de las razones por la que ambas marcas copan la mayor parte del mercado.

Según Patrick Renvoise, asesor en Neuromarketing del equipo de campaña del presidente Obama, poseemos un cerebro reptil heredado de nuestra evolución como especie y que explica por qué “los seres humanos, ante dos opciones, no elegimos siempre la más racional, sino la que prefiere nuestro cerebro reptil. Y no siempre es la obvia”. El cerebro reptil es un enorme YO. Sin él nos habríamos extinguido. El reptil solo entiende los grandes contrastes: blanco o negro. No tiene tiempo de más. En definitiva, tenemos un cerebro profundamente emocional y visual, lo que podría justificar por qué los consumidores preguntados en el informe anteriormente comentado, elegían sus smartphones por su estética y no por sus prestaciones.

“El 99% de nuestras decisiones no las toma nuestra razón, sino el instinto. Luego, la razón busca excusas para justificar lo que ha elegido nuestro cerebro reptil”, argumenta Patrick Renvoise. Según esta base, ¿Cómo funciona nuestro cerebro reptil?. Renvoise responde: “Si quiere convencer a los demás, olvídese de su YO y empiece a trabajar el TÚ”.

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